Para Don Efrén, Carlos, Erika, Dulce.
Juan López Sánchez| Barra Informativa |Oaxaca, 09 de mayo 2026.- Se le conoció mayormente como «Doña Chave», su oficio de vida fue la cocina y la vendimia de lo creado para el gusto satisfecho de los comensales que llegaron a probar sus gisos.
Su verdadero nombre fue Berta, pero como a varios, hay nombres con los que los afectados se esconden por gusto.
Fue mi super amiga, nos conocimos en la gastronomía, probando los olores de las tostadas de chileajo, de quesillo, las quesadillas, las tlayudas, los molotes, acompañada de los tacos de cabeza que su hija ofrecía.
Las visitas cotidianas nos convirtieron en conversadores de asuntos de la vida diaria, los partidos políticos, los gobernantes, la gente, y la comida.
Recetas propias que siempre compartió, el amarillo, el mole macha manteles, la pierna o el lomo al horno que preparaba los fines de año para sus hijos y para ella misma, a la naranja, el espagueti, las calabacitas, el adobo, los higaditos.
Llegó a reconocer que había guisos que no había experimentado hacer.
Pero principalmente, los tamales, los de mole, amarillo, frijol, chepil, de verde o de rajas, de flor de calaza con queso, sus salsas, uf.
Así como expresaba sus ideas en la cocina, igualmente sus desacuerdos con los gobiernos de todos los niveles los manifestó siguiendo al PRD y luego a su político preferido, Andrés Manuel López Obrador y ahora Claudia, como le decía.
No le gustaron los del PRI ni los del PAN. Más cuando escuchaba a personas hablar mal del gobierno obradorista y recibir los apoyos que el tabasqueño creó. No aceptaba que hubiera personas así.
Siempre ofreció y compartió de sus alimentos, igual ayudo a quienes se le acercaron y necesitaban, muchos y muchas se allegaron porque «era buena onda», como ella decía.
Vivimos cerca la pandemia, los cambios políticos, las navidades y días de muertos, los quehaceres de todos los días.
Doña Chave, así le gustó que la nombrarán, no le gustó Berta. Nacida en Guendulain y vecina de Oaxaca de Juárez luego de su casorio y posterior y definitivamente en Santa Lucia del Camino, donde compartimos historias personales y de la vida transcurrida.
Fue solidaria con todos y todas, hubo agravios que perdono y otros que su orgullo y dignidad no lo permitieron.
Madre preocupada por su familia, sus dos hijos, su hija y su nieta. Sus últimos 22 años vivió separada de quien fuera su única pareja sentimental.
No dejo de trabajar desde los 6 o 7 años de edad, su mamá la formó en la praxis, viendo y haciendo. Le compartió los secretos del comercio y siguió sus pasos.
Un poco más de 80 años duró su paso por esta vida, la pérdida de su hijo, el primogénito, le abrió paso a su destino final.
No se permitía descansar, siempre haciendo y planeando crecer para bien de su familia, también porque sabía que en sus condiciones físicas eso sería sus final, por eso busco por todos lados y formas la manera de liberarse del dolor de sus articulaciones.
«No Don, si me paro me muero», me decía cuando hablábamos de descanso, de vivir la vida de otra manera en la etapa final de la existencia personal.
Una caída simboliza el final. Una fractura que la inmoviliza y lleva al hospital por semanas.
Volvió a su casa y repetimos compartir unas memelitas con hija y nieta.
Por la mañana preparamos un nuevo espacio de rehabilitación. Me despedí.
La mañana siguiente su esposo me informo del deceso ocurrido la tarde anterior, un mes y días de que su hijo partió.
Físicamente nos ha dejado, sin embargo, sus palabras y acciones seguirán vivas.
Doña Chave, descanse en paz.